NOSOTROS Inti Runakunaq Wasin
En 1998, Jens Lauris Sorensen, de Dinamarca, y Wendy Brown, de Nueva Zelanda, se encontraron en Cusco y compartieron una profunda preocupación por los numerosos niños y niñas que veían diariamente en las calles de la ciudad, pidiendo limosna, trabajando hasta altas horas de la noche o durmiendo en las calles, sin recibir apoyo alguno. Sensibilizados por esta situación enviaron una carta al Presidente de la República expresando su preocupación por la niñez en riesgo de Cusco, se entrevistaron con varios funcionarios, sin obtener respuestas efectivas, hasta que fueron remitidos donde Luz Marina Figueroa quien se desempeñaba como Coordinadora Departamental del INABIF de Cusco y Presidenta del Directorio de la Beneficencia Pública de Cusco.
Luz Marina compartió con ellos su experiencia de los hogares institucionales, de los cuales huyen los niños acostumbrados a la vida callejera, vida libre, sin exigencias de nadie y expuestos a múltiples riesgos, compartiéndoles su sueño de contar con un espacio de acogida, donde acudan los niños y niñas de la calle, trabajadores, en riesgo, por propia voluntad para trabajar actividades creativas: dibujo, pintura, música, canto y así comenzar a desarrollar sus habilidades sociales y proyectarse al futuro, dejando de vivir solo su presente.
Wendy, Jens y Luz Marina decidieron asociarse para trabajar una propuesta de “Casa Creativa”, invitaron a algunas personas para comenzar un trabajo de captación de niños y niñas apoyar en la aventura de hacer realidad un lugar de acogida y creativo. En 1999, casi sin recursos, pero con mucha determinación, se embarcaron en la creación de lo que se convertiría en la Casa Creativa para los niños. Se consiguió un local cedido por la Municipalidad Distrital de Santiago, y con el apoyo de voluntarios locales y extranjeros se comenzó a trabajar solo los sábados en la tarde, luego tres veces a la semana y posteriormente a diario en las tardes. La Primera Casa Creativa se aperturó el año 2000 gracias al apoyo de Jakob Ritzheimer, ciudadano alemán radicado en EEUU quien comenzó a auspiciar el proyecto para la atención fundamental de los niños y niñas, pasando a ser uno de los fundadores y auspiciadores de Inti Runakunaq Wasin. En este local un pequeño grupo de niños y niñas de la calle comenzó a participar en actividades lúdicas, creativas y de reforzamiento escolar para aquellos que asistían a la escuela. Finalmente, el 26 de octubre de 2000, se estableció formalmente Inti Runakunaq Wasin, haciendo realidad el sueño de sus fundadores. Inti Runakunaq Wasin comenzó atendiendo niños, niñas y adolescentes en riesgo en el distrito de Santiago, luego en el distrito de Cusco, posteriormente en San Jerónimo y en la actualidad trabaja en las provincias de Cusco, La Convención y Quispicanchi.
